La sanción a Suárez y la “moralidad barata” autóctona
Hablando de Roma
En este momento de brote nacionalista de apoyo a Luis Suárez (al que yo cada tanto me sumo, obviamente) me voy a permitir molestarlos un poco.
La reacción de la mayoría de los uruguayos frente a los atropellos de la FIFA no sólo me parece exagerada, sino que es completamente tardía.
A juzgar por nuestras voces más notables, la FIFA es un organismo corrupto desde el 26/06/2014; si no, no me explico cómo nos presentamos a sus torneos y adherimos a todas sus recomendaciones. Aparentemente nos volvimos dignos de golpe. ¿Está bien que se sancione a Suarez? Yo creo que si. Estoy 100% de acuerdo que la pena es exageradísima, pero convengamos que una suspensión por una infracción como la que cometió no es nunca menor a 3 partidos, ya sea en la Premier o en la Liga de Tarariras. Se perdía el mundial seguro y punto. Las 9 fechas, los 4 meses de suspensión y la expulsión de la concentración, etc., son de una rigurosidad desmedida, pero... ¿no les suena familiar?
Hace menos de 6 meses (aparentemente además de nuestra facilidad para indignarnos también tenemos facilidad para olvidar) nueve jugadores de Nacional y Peñarol protagonizaron una pelea en un partido de fútbol. Una pelea grave, lo reconozco, pero sin heridos de entidad salvo un par de ojos morados.
Por esa pelea, la "moralidad barata" autóctona clamó por justicia, mano dura, castigos ejemplarizantes. Entre las voces más destacadas estuvo la de la Ministra de Turismo y Deporte, Lilián Kechichian, que calificó el hecho como "bochornoso" y dijo que "la justicia tenía que tomar medidas"*. La justicia (presionada, agrego yo), tomó medidas: procesamiento sin prisión (con 24 horas en la cárcel incluidas) y dos meses sin poder asistir a ningún espectáculo deportivo, ya sea como jugadores o como espectadores. Ninguno de los procesados tenía antecedentes, caso contrario hubieran estado presos por un tiempo.
Demás está decir que a Leonardo Burián, Diego Arismendi, Ignacio González, Santiago García, Darwin Torres, Fabián Estoyanoff, Jonathan Sandoval, Carlos Núñez y Washington Aguerre no los fue a recibir Mujica a la salida de la cárcel, mucho menos Kechichián. Muchos quedaron protestando por la levedad del castigo. Algunos de ellos son los que hoy critican la “doble moral” de la FIFA, que “…no perdona a los que transgreden las reglas y los trata como a delincuentes”.
No me imagino lo que sería éste país hoy si a Suárez la policía brasileña lo metía preso 24 horas.
* La noticia completa en http://futbol.as.com/futbol/2014/01/22/internacional/1390402917_311884.html
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